Repost sábado, 13 de marzo de 2021 El médico tras la verdad

13.03.2021

Debido a la censura al Blog del Doctor Luis Miguel de Benito me dispongo a dejaros por aquí todos los artículos que ha publicado este año 2021 hasta la fecha de su censura, espero que a todo aquel que encuentre este post le sirva de ayuda. 

El compromiso con la salud

Hace años debatíamos si un médico debe hablar de política. Me refiero a hablar de política desde su condición de médico, porque se entiende que como persona tiene el mismo derecho que cualquier otro ciudadano. La respuesta estaría condicionada por la consideración de hasta qué punto la actividad política está deteriorando la salud de las personas. El médico comprometido con la salud de sus pacientes no solo tiene el derecho de pronunciarse acerca de las medidas políticas sino la obligación deontológica de hacerlo cuando percibe que las autoridades están perjudicando seriamente la salud de las personas.

Este mensaje que se parece al que figura en las cajetillas de tabaco alerta sobre la deriva de pesimismo y deterioro moral que la sociedad española ha sufrido en el último año. Fruto de los vaivenes y desórdenes que las disposiciones legales, caprichosas, veleidosas, sin sentido y sin refrendo científico (por más que los pagados medios de comunicación hayan querido transmitir "como que sí"), lo que percibimos en las consultas es una epidemia de miedo que ha trastocado la relaciones sociales, comerciales, laborales y familiares. Pocos ámbitos de la estabilidad emocional han quedado al margen de esta concertada traca de noticias negativas, una ola tras otra, para minar el ánimo de los ciudadanos, poniendo la lupa sobre un problema sanitario que en el conjunto de nuestra actividad asistencial apenas supone un 3%, aunque en determinados momentos puntuales en el espacio o en el tiempo haya sido un problema de mayor envergadura. Ahora no. Ya está bien de meter miedo gratuito. Basta ya de tanta tontería. Los ciudadanos necesitan que les cuenten la verdad. Porque va a salir a la luz, está saliendo a la luz, y los vendedores de mentiras quedarán en evidencia. Ninguna actividad quedará sin su reprimenda, ninguna. Ni los periodistas, ni los jueces, ni los políticos, ni los policías, ni los educadores y, por supuesto, ni el personal sanitario ni los médicos (en lo personal y en sus instituciones) quedarán exentos de un juicio según su proceder, tanto por acción como por omisión.

Con esta declaración quiero ir redimiendo mi culpa. No he dejado de denunciar el abuso que se ha hecho de un miedo exacerbado para esclavizar a la sociedad. Ahora (o nunca) el ciudadano que tiene que reivindicar su libertad, si es que todavía sabe apreciarla, y reclamar justicia.